Elegir la compactadora adecuada no es un detalle menor. En obra y reformas, una elección equivocada puede provocar asentamientos, grietas en soleras, bordillos que “bailan” con el tiempo o rellenos de zanja que acaban dando guerra. Y luego vienen las prisas, los repasos y el “ya lo arreglaremos”… que sale caro.
La buena noticia es que casi siempre se reduce a dos preguntas muy prácticas: qué terreno tienes y cuánto espacio real hay para trabajar. Con eso, la decisión suele ser bastante clara.
Por qué el tipo de terreno cambia la máquina
No todos los suelos responden igual a la vibración. A grandes rasgos:
- Terrenos granulares (arena, grava, zahorra): compactan muy bien por vibración.
- Terrenos cohesivos (arcillas, limos): necesitan más impacto y pasadas controladas.
- Rellenos de zanja: además del material, manda el espacio y el riesgo de dañar instalaciones.
Ahora sí: vamos a máquina por máquina, con casos reales de obra.
Compactadora para arena y grava
Recomendación habitual: bandeja vibrante
Si trabajas sobre arena, grava o zahorra, lo normal es que la bandeja vibrante sea la herramienta más eficiente. La vibración asienta el material y reduce huecos de aire de forma uniforme, sobre todo cuando trabajas por capas.
Dónde se usa mucho:
- Bases para pavimento
- Aceras y pasos exteriores
- Soleras exteriores
- Jardines y zonas de urbanización
Errores típicos que te hacen perder tiempo:
- Intentar compactar capas demasiado gruesas “para acabar antes”.
- Ir rápido sin regularidad: lo que parece compacto arriba, luego se hunde.
Compactadora para zanjas
Recomendación habitual: pisón a motor
En zanjas, muchas veces no manda el terreno, manda el sitio. Cuando hay tuberías, conducciones, arquetas o paredes cerca, necesitas compactar sin desplazar material ni golpear instalaciones. Ahí el pisón a motor suele ser el más rentable: compacta por impacto vertical y entra donde una bandeja no tiene margen.
Casos donde encaja especialmente bien:
- Fontanería, saneamiento y drenajes
- Instalaciones eléctricas enterradas
- Reformas urbanas con poco espacio
- Trabajos cerca de muros, bordillos o pilares
Errores típicos:
- Forzar una bandeja en zanja estrecha: compacta mal y te complica el trabajo.
- No controlar la profundidad de relleno: luego aparecen asentamientos.
Compactación en terrenos mixtos o rellenos
Recomendación: decide por espacio y objetivo
Los terrenos mixtos (rellenos con partes granulares y zonas más “pegajosas”) se prestan a dudas. Aquí suele funcionar este criterio práctico:
- Si hay espacio: bandeja vibrante para avanzar rápido y uniforme.
- Si el espacio es limitado: pisón a motor para controlar el impacto.
- Si el terreno es irregular: mejor capas más finas y pasadas consistentes que “más potencia”.
Ojo con la idea de “cojo la más grande y listo”. En compactación, eso a veces significa justo lo contrario: más peso, menos control.
Grandes superficies: cuándo entra el rodillo compactador
Recomendación: rodillo solo cuando compensa de verdad
El rodillo compactador tiene sentido cuando hay superficie suficiente y continuidad de trabajo: accesos, explanadas o bases extensas. En obra urbana pequeña o reformas, suele ser innecesario (y a veces directamente incómodo).
Cuándo encaja:
- Preparación de bases amplias
- Caminos, accesos y zonas exteriores extensas
- Trabajo continuado por superficie
Cuándo es mejor evitarlo:
- Interiores
- Zanjas
- Espacios urbanos reducidos
Resumen rápido: qué compactadora elegir
- Arena / grava / zahorra → bandeja vibrante
- Zanjas → pisón a motor
- Terreno mixto → bandeja o pisón según espacio
- Superficie grande → rodillo compactador (si compensa)
Cuándo merece la pena alquilar (y por qué te evita problemas)
En la mayoría de obras y reformas, la compactación se usa en una fase muy concreta: uno o varios días, a veces una semana. En esos casos, el alquiler suele ser la opción lógica: eliges la máquina adecuada para tu espacio y terreno, trabajas con equipo revisado y reduces dudas y retrabajos.
Si quieres afinar la elección, lo ideal es tener claros estos datos: tipo de terreno, ancho de zanja o superficie útil, y profundidad aproximada por capas. Con eso, la decisión suele salir sola.
