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Cómo secar una obra más rápido: métodos y maquinaria para reducir la humedad

Secado de humedades

Cómo secar una obra más rápido: métodos y maquinaria para reducir la humedad

La humedad es una parte habitual de muchas obras y reformas. Morteros, yesos, pinturas, recrecidos o el propio hormigón incorporan agua durante su aplicación y necesitan un tiempo determinado para secarse correctamente. A esto pueden sumarse filtraciones, lluvias durante la ejecución de la obra o una ventilación insuficiente.

El problema aparece cuando el exceso de humedad empieza a retrasar las siguientes fases del trabajo. Colocar un pavimento, pintar o instalar determinados revestimientos sobre una superficie que todavía conserva demasiada humedad puede provocar problemas posteriormente.

Entonces, ¿cómo podemos acelerar el secado de una obra sin comprometer el resultado? La clave está en controlar las condiciones ambientales y utilizar el equipo adecuado para cada situación.

¿Por qué puede tardar tanto en secarse una obra?

No existe un tiempo de secado igual para todas las obras. Incluso dos espacios aparentemente similares pueden evolucionar de forma diferente.

La velocidad de secado depende, entre otros factores, de la temperatura ambiente, la humedad relativa, la circulación del aire, el tipo y espesor de los materiales y las condiciones exteriores.

Por ejemplo, durante los meses fríos o en espacios cerrados con poca renovación de aire, la humedad liberada por los materiales puede permanecer dentro del propio recinto. El proceso de secado se ralentiza y simplemente esperar puede no ser la mejor solución.

Por eso, para acelerar el proceso normalmente debemos actuar sobre tres elementos: humedad, temperatura y movimiento del aire.

Deshumidificadores para reducir la humedad ambiental

El deshumidificador de obra es uno de los equipos más utilizados cuando necesitamos controlar el exceso de humedad en un espacio cerrado.

Su función consiste en retirar humedad del aire. Al reducir la humedad relativa del ambiente, favorecemos que los materiales húmedos puedan continuar liberando parte de la humedad que contienen.

Es una solución especialmente útil para el secado de obras, reformas, paredes, pavimentos y espacios afectados por filtraciones o entradas de agua.

En trabajos profesionales es importante dimensionar correctamente el equipo. No necesitará la misma capacidad un pequeño local que una nave o una planta completa de un edificio.

Más potencia o capacidad tampoco significa automáticamente un mejor resultado: hay que tener en cuenta el volumen del espacio, su grado de aislamiento, la temperatura y la cantidad de humedad existente.

Ventiladores: mover el aire también ayuda

Un error frecuente es concentrarse únicamente en extraer humedad y olvidarse de la circulación del aire.

Cuando el aire permanece prácticamente inmóvil pueden generarse zonas donde el secado sea considerablemente más lento. Los ventiladores profesionales permiten mantener el aire en movimiento y favorecer unas condiciones más homogéneas dentro del espacio.

Son especialmente interesantes en habitaciones grandes, pasillos, plantas diáfanas o zonas donde necesitamos dirigir el flujo de aire hacia determinadas superficies.

Eso sí, ventilar y deshumidificar no son lo mismo. Un ventilador mueve aire; un deshumidificador reduce su contenido de humedad. Dependiendo de las condiciones de la obra, pueden utilizarse individualmente o como parte de una misma estrategia de secado.

¿La calefacción ayuda a secar una obra?

Sí, pero debe utilizarse correctamente.

La temperatura influye directamente en las condiciones de secado. Durante el invierno, una obra muy fría puede necesitar calefacción temporal para mantener un ambiente adecuado y favorecer el funcionamiento del sistema de secado.

Pero calentar el espacio sin controlar la humedad no siempre resuelve el problema.

Al aumentar la temperatura podemos favorecer la evaporación del agua contenida en los materiales, pero esa humedad pasa al aire. Si posteriormente no se elimina mediante deshumidificación o una renovación de aire adecuada, seguirá dentro del espacio.

Por eso, en determinadas obras resulta mucho más eficaz trabajar conjuntamente con calefacción + ventilación + deshumidificación.

Cómo secar una obra más rápido

Antes de instalar máquinas conviene analizar qué está provocando el problema. No es lo mismo la humedad propia de los materiales recién aplicados que una fuga de agua que continúa activa.

Una vez solucionada cualquier entrada de agua, podemos trabajar sobre las condiciones ambientales.

Un planteamiento habitual sería:

  1. Identificar el origen de la humedad. Comprobar si procede del propio proceso constructivo, de lluvia, condensación, filtraciones o alguna incidencia.
  2. Cerrar o controlar el espacio. Un deshumidificador pierde eficacia si continuamente entra aire exterior muy húmedo.
  3. Instalar deshumidificación suficiente. La capacidad debe adecuarse al volumen y a las condiciones de la obra.
  4. Favorecer la circulación del aire. Distribuir ventiladores puede ayudar a evitar zonas con aire estancado.
  5. Controlar la temperatura. Si hace demasiado frío, puede ser necesario incorporar calefacción temporal.
  6. Medir la evolución. No basta con comprobar que una pared parece seca al tacto. Antes de determinados acabados es importante verificar que el soporte cumple las condiciones de humedad requeridas.

Errores habituales al intentar acelerar el secado

Uno de los más habituales es poner mucha calefacción esperando que todo se seque rápidamente. Como hemos visto, evaporar agua no significa necesariamente haberla eliminado del recinto.

Otro error es abrir continuamente puertas y ventanas mientras trabaja un deshumidificador. La ventilación natural puede ser útil cuando las condiciones exteriores son favorables, pero si fuera existe una humedad elevada podemos estar introduciendo nuevamente humedad en el espacio.

También debemos evitar intentar acelerar excesivamente determinados materiales. Cada producto tiene unos tiempos y condiciones de curado o secado establecidos por su fabricante que deben respetarse.

El objetivo del secado técnico no debería ser simplemente «dar calor», sino crear unas condiciones ambientales controladas que permitan avanzar correctamente con la obra.

¿Qué maquinaria necesito para secar una obra?

Dependerá principalmente del tamaño del espacio, la temperatura y el nivel de humedad.

Para una reforma pequeña puede ser suficiente un deshumidificador portátil profesional. En espacios mayores puede ser necesario instalar varios equipos y complementar el sistema con ventiladores.

En invierno o en espacios especialmente fríos también puede ser recomendable incorporar aerotermos o calefactores profesionales para mantener una temperatura adecuada.

En Máquinas y Máquinas disponemos de equipos de alquiler para el secado de humedades en obras, además de soluciones de ventilación y calefacción que permiten configurar el sistema en función de cada espacio.

Porque cuando una obra tiene que continuar, muchas veces no se trata simplemente de esperar a que se seque: se trata de crear las condiciones adecuadas para que pueda hacerlo.

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